Esta enfermedad es un problema de salud pública que afecta a un 10 por ciento de los niños y jóvenes, y a un 5 por ciento de la población adulta en los países industrializados. En España dos millones de individuos padecen asma, y en el mundo superan los 150 millones. En cuanto a la tasa de mortalidad por esta patología, en nuestro país fallecen por esta causa 2 x 100.000 h/a, y en el mundo se producen 100.000 muertes por año. Los fallecimientos son provocados por ataques agudos que no pueden controlarse, aunque existen otros factores que impiden el abordaje de las crisis mortales.

Un estudio multicéntrico patrocinado por la Sociedad Española de Patologías Respiratorias (Separ) ha demostrado que existe una relación entre fallecer o sufrir una crisis casi mortal por asma y la alexitimia, un trastorno psicológico que afecta al 10 por ciento de la población sana y que impide percibir y expresar bien las emociones y sensaciones físicas. El trabajo constata que los asmáticos con alexitimia, alrededor del 38 por ciento de los pacientes que tomaron parte en la investigación, sufren con más frecuencia crisis casi mortales, ya que al no percibir correctamente los síntomas del asma no son capaces de actuar en consecuencia.

"La alexitimia también podría ser una de las causas del bajo cumplimiento del tratamiento que se registra entre los pacientes asmáticos", ha señalado Vicente Plaza, del Servicio de Neumología del Hospital San Pablo, de Barcelona. El asma es la causa más frecuente de visita a urgencias en edad pediátrica y la quinta causa de consulta en atención primaria. Un 60 por ciento de las urgencias atendidas en los servicios de neumología son agudizaciones de asma provocadas, la mayoría de las veces, por falta de cumplimiento del tratamiento prescrito.

Esto confirma que la enfermedad no está bien controlada, ya que más de la mitad de los asmáticos diagnosticados, pese a estar bajo tratamiento, tiene que utilizar medicación de rescate para aliviar la exacerbación de sus síntomas. La falta de cumplimiento podría resolverse con antihistamínicos más cómodos, una mejor comunicación entre médico y paciente y la educación del enfermo. "Se debe informar al paciente acerca de todo lo relativo a su enfermedad y entrenarle para la correcta utilización de la medicación, creando una relación activa y continuada entre el facultativo, el paciente y su entorno.

Así, a través de la aceptación y comprensión de la enfermedad el paciente se corresponsabiliza de su tratamiento, y no necesita mentir al médico ni sentirse culpable por no seguir el tratamiento", señala Santiago Nevot, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital General de Manresa. Hasta el momento se ha comprobado que el cumplimiento es mejor con medicamentos orales que inhalados, y aumenta si se trata de una sola dosis diaria.